“Mi mamá y mis tías me enseñaron a tener mi independencia y a valerme por mí misma. Las tres pasaron por mucho sufrimiento y decidieron enfrentar aquello que les acontecía. Tanto enfermedades, como abandonos y muertes. Me enseñaron a no rendirme, a no decir 'ya qué importa'. Importa, siempre se puede estar peor. Entonces aunque lo que me esté pasando sea terrible yo sé que de eso tengo que salir para arriba y no para abajo. Mi motivación siempre fue encontrar el verdadero sentido de la vida.”

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