“Mi documento empieza con dos millones, imaginate de qué época soy. Cuando era jovencita nunca me imaginé que iba a vivir tanto. En carnaval íbamos en tranvía por la ciudad con capelinas en la cabeza y usábamos unos trajes especiales. Gracias a Dios la salud no me falla. Todavía tengo memoria y me puedo mantener de forma independiente, sin molestar a nadie. Lo único que pido es que cuando me tenga que ir me vaya rápido, en algún momento me va a llegar la hora y no quiero que mis hijas tengan que

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